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Debemos crecer sin saber qué es la desigualdad de género

Debemos crecer sin saber qué es la desigualdad de género

¡Hoy quiero dirigirme a las niñas, a las futuras mujeres que generarán un gran impacto en la sociedad! Quiero que todas sepan que sí existe la igualdad de oportunidades, que se sientan orgullosas de lo que son y representan. Que nunca sientan la necesidad de hablar de desigualad o rechazo y que jamás olviden que son nuestras diferencias las que nos hacen únicas y poderosas.  

´´Somos dueñas de nuestro destino. Está en cada una de nosotras cambiar y transformar nuestra realidad´´.

Mujeres que inspiran  

Me atrevo a decir que esto se lo debemos, en gran medida, a todas aquellas mujeres valientes, que a lo largo de la historia han luchado por la igualdad, demostrándonos de lo que somos capaces y que, si trabajamos con convicción, amor y pasión, podemos lograr lo que nos proponemos.  

Ejemplo de ello son los casos de: 

  • Virginia Woolf y sus grandes obras literarias que marcaron al feminismo. 
  • Coco Chanel que a través de sus diseños marcó una diferencia en la moda femenina. 
  • Frida Khalo que a través de sus autorretratos mostró una mujer real rompiendo estereotipos. 
  • Violeta Parra que llevó a través de sus obras hacer una reflexión clara de los principales nudos sociales que impedían que las mujeres fueran autónomas, libres y creadoras.  

Y como ellas muchas más mujeres que por medio del arte, la música, la poesía, literatura, política, entre otros, han sido claves para cambiar el rumbo de nuestro futuro. 

No podemos negar que aún falta mucho camino por recorrer, pero algo que sí es real es que cada día que pasa es una oportunidad que tenemos para generar conciencia sobre la importancia de que nuestras futuras generaciones crezcan en un mundo lleno de oportunidades y bienestar.  

Dueñas de nuestras decisiones 

Debemos tener siempre presente que somos dueñas de nuestras propias decisiones. Escogemos lo que queremos estudiar, si nos casamos o no, si tenemos hijos, si queremos ser presidentes de una compañía o de un país, entre otras cosas que hace 60 años eran imposibles de pensar o alcanzar.  

Solo nos lo debemos proponer estableciendo objetivos claros a corto, mediano y largo plazos, dejando los sesgos inconscientes a un lado. Me refiero a que dejemos de pensar que no lo vamos a lograr por ser mujeres, que no somos visibles, o que no nos van a pagar lo que merecemos. Trabajemos por nuestros sueños, con criterio y ganémonos nuestras posiciones con actos, estudiemos como lo hicieron y lo han hecho las mujeres que han marcado la historia y que hoy nos han dado vía libre para hablar de igualdad.   

´´Trabajemos por nuestros sueños con criterio y ganémonos nuestras posiciones con actos, estudiemos como lo hicieron y lo han hecho las mujeres que han marcado la historia´´

Aprovechemos los espacios donde somos invitadas y donde somos visibles, sin pasar por encima de nadie. Que cuando revisen nuestros currículos sean igual de atractivos a nuestros competidores sin importar género. Que cuando escojamos una carrera no sea la de moda o la que es afín a nuestro sexo, sino la carrera que nos gusta y apasiona. Que cuando nos inviten a participar en foros, juntas directivas, entrevistas, conferencias, becas y seamos la única mujer en el lugar, no sintamos que estamos ahí por “cumplir la cuota”, sino porque tenemos las mismas capacidades y habilidades de quienes nos rodean.   

Cuando pensamos en familia, muchas de nosotras sentimos que ser madres, esposas, empleadas o emprendedoras es algo imposible. Pues NO, no lo es, recordemos que no hay nada imposible, que los límites nos los ponemos nosotras, o la misma sociedad que nos impone una perfección que no existe. Busquemos lo que es perfecto para cada una de nosotras, entendiendo que cada mujer o persona es un universo y su ideal de familia, sus objetivos y sus sueños son diferentes. Por eso hablar de cuál es el mejor camino para tomar está en cada una de nosotras, buscando la felicidad y realización personal.  

Una invitación a luchar por lo que queremos

Mi invitación como mujer, emprendedora, esposa, madre e hija es a que trabajemos duro por nuestros objetivos y sueños, con plena convicción de que tenemos el talento y las capacidades para lograrlo.  

No por ser madre dejaré de trabajar, pero tampoco por trabajar dejaré de ser madre. Soy madre porque así lo quise y hoy creo que es la mejor decisión que he tomado en mi vida, ellos son el motor e inspiración para levantarme todos los días y dar lo mejor mí. Sin ser la familia perfecta, pero sí hay mucho respeto, trabajo en equipo y amor.  

Me considero privilegiada porque gracias a mis padres y a la forma en la que me ayudaron a ver la vida, comprendí lo que significa equidad y por esto siento el compromiso de compartir mi experiencia como ejemplo de que somos dueñas de nuestro destino y que está en cada una de nosotras cambiar y transformar nuestra realidad. 

Por: Tatiana Arcila, emprendedora Endeavor de SOS Asistencia.

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